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Mensaje del Embajador

 

Mensaje del Embajador

Queridas lectoras y queridos lectores:

Navegando en la red y entrando en la página de la Embajada de Italia en Caracas ustedes están repitiendo, más de cinco siglos después, el mismo gesto de Cristóbal Colón quien, en agosto de 1498, durante su tercer viaje al Nuevo Mundo, alcanzó las costas de Venezuela a la altura del delta del Orinoco. Tierra de gracia, así Colón denominó aquellas regiones, creyendo que la inmensa amplitud del río fuese la corriente que lleva al Paraíso terrenal. Más tarde, fue Américo Vespucio, el mismo que dio su nombre a América, quien llamó así Venezuela, en homenaje a la ciudad de Venecia que veía reflejada en los palafitos de las poblaciones arawak.

Siempre hubo mucha Italia en Venezuela: en los viajes a nuestra península de Francisco de Miranda, padre de la independencia venezolana, y en aquellos de Simón Bolívar que, el 15 de agosto de 1805, confluyeron en el juramento del Monte Sacro, una de las siete colinas romanas, quizás el Monte Palatino o quizás el Aventino. O también en la obra de Agustín Codazzi, viajero y cartógrafo, procedente de Lugo de Romagna quien se volvió patriota venezolano.

Pero sobre todo hay Italia en los centenares de millares de emigrantes que a finales del siglo XIX, y luego en las primeras décadas del siglo XX y después de la Segunda Guerra Mundial, buscaron y encontraron en Venezuela una tierra nueva, hecha de oportunidades, de sueños, de esperanzas; en los que contribuyeron, como ninguno, a construir la sociedad, la economía y la misma identidad del país que los había acogido con generosidad. Son los italianos que han construido el futurista puente sobre el lago de Maracaibo, que erigieron en tan sólo seis meses el titánico hotel Humboldt en la cumbre del cerro El Ávila, que vigila sobre Caracas. Los italianos que han construido carreteras, ferrovías, industrias, que han abierto tiendas y restaurantes, que introdujeron en este país el diseño, la moda, las comidas y los vinos.

Y también aquellos italianos que han recibido mucho de los venezolanos: acogida, amistad, amor y bienestar. Los que construyeron familias ítalo-venezolanas, que contribuyeron a la fusión de sus iniciales identidades en una nueva, que era y es la superación y el complemento de aquellas.

En estas páginas virtuales que escogieron visitar, encontrarán indicaciones útiles sobre los intercambios comerciales, sobre las inversiones, sobre las muchas actividades culturales e institucionales que enriquecen las relaciones entre Italia y Venezuela.

Les proporcionaremos direcciones y contactos, les guiaremos en las oficinas competentes según las diferentes exigencias de los usuarios: el Consulado General en Caracas, el Consulado en Maracaibo, los Consulados Honorarios, el Instituto de Cultura, el Instituto para el Comercio Exterior, la Cámara de Comercio Venezolano-Italiana además de las distintas articulaciones de la Embajada. Es nuestro deber y es nuestra misión brindarle servicios a los usuarios, ciudadanos italianos y no italianos, y es nuestra ambición hacerlo bien y de la manera correcta.

Profundizar el conocimiento es un paso fundamental antes de emprender cualquier viaje. Bien lo sabían Colón, Vespucio y Codazzi. Hasta lo sabía Salgari, quien nunca visitó materialmente a Venezuela y, sin embargo, la conocía como muy pocos, a través del estudio y de las lecturas, y de tal forma que pudo volver inmortal al paisaje de Maracaibo y del Orinoco en las aventuras del Corsario Negro.

Entonces, sean bienvenidos a esta puerta virtual que une Italia y Venezuela.



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